El respeto al parto natural y la lactancia materna
Mayo 1st, 2008Siempre he querido poner mi experiencia del parto natural al alcance de todos
Me costó mucho econtrar en Barcelona, en mayo del 2004, una clínica u hospital donde poder dar a luz a mi tercera hija.
Al final, nos derivaron a un centro de refencia en Barcelona, concocido por sus protocolos de parto natural.
Tuvimos una presentación muy interesante sobre el protocolo teórico que tienen.
Posteriormente una entrevista personal, donde la comadrona que me recibió me animó mucho, diciéndome que con solo verme sabía que pediría la epidural.
Llegó el día y en urgencias me preguntaron que por qué había tardado tanto en ir, que me tenían que poner antibiótico y tenía que esperar 3 horas antes de que naciera la niña para dar tiempo al antibiótico a hacer efecto.
Pasada la revisión de urgencias y confirmar que estaba de parto me pidieron que me sentara en la silla que llevaba el celador. Obedecí, aunque no entendí por qué tenía que sentarme en una silla de ruedas. Sólo estaba de parto.
Llegamos al pasillo de los quirófanos y salas de dilatación y una amble comadrona gritó desde unos 4 metros de mi silla…” ¿pero ésta, no es la del parto natural? ¡pues que camine, que no está enferma!”. Eso mismo dije yo. La comadrona tenía razón, pero las formas de decirlo me sorprendieron un poquito.
Eran poco antes de las 7.00h, dato importante. Como tenía pedido el parto natural me asignaron directamente la sala preparada para este fin. De todo lo que ví y me dejaron ver en Barcelona, lo más bonito.
En la pizarra de “control” de las salas de dilatación ponía mi nombre, y una hora, las 10.00h creo. La comadrona me pidió que me tumbara, y yo le dije que aguantaba mejor el dolor de pie. Me pidio varias veces que me tumbara, porque tenía que aguantar hasta las 10.00h antes de dar a luz!! Tumbada no aguantaba el dolor.
En fin, yo seguí de pié, sentada y apoyada en mi marido y contra la pared, haciendo los ejercicios para controlar y positivizar el dolor. Además la gravedad ayuda a mi hija a salir antes.
Todavía faltaban 5 minutos para tocar las 8.00h y de repente salió la cabecita de mi hija, dándonos los buenos días a su padre y a mi, sólo a nosotros, porque no había nadie más. Y cuando mi marido asustado salió a buscar a la comadrona, se había ido porque era el cambio de turno.
Como todo fue fenomenal, no me quejo. Incluso mi marido pudo cortar el cordón umbilical.
Lo peor todavía tenía que llegar. Con el protocolo de parto natural, se llevaron a la pequeña, y luego a mi. A mi se subieron a la habitación con los brazos vacíos. A la pequeña me la dieron más tarde, peinadísima y llena de colonia.
¿os sorprende algo de lo que habéis leído?
C O L O N I A
Este producto con aroma intenso, y por poco alcohol que lleve, creedme lleva alcohol, se lo pusieron a mi hija, nacida en protocolo de parto natural, con declarada intención de dar leche materna.
¿no deberían saber estos profesionales la importancia que tiene el olfato de una madre y un bebé en los primeros mintuos, horas y días de la vida?
¿por qué machacar el olor natural del bebé con el de la colonia ?
Me cogieron náuseas y devolví. En mis otros partos, vividos en Alemania, tuve la suerte de poder empezar con buen pie la lactancia materna, lo cuál me dió fuerza para enfrentarme a las enfermeras de la nursing y pedirles que NO volvieran a ponerle colonia. Tuvieron que marcar la cunita con un adhesivo que ponia “NO COLONIA; NO CREMAS” . Me dijeron alucinadas que era la primera persona que lo pedía. La que aluciné más fui yo.
¿cómo no van a haber casos fallidos de lactancia materna, si en centros de referencia de parto natural y “pro-lactancia” hacen estas barbaridades?
Todavía hoy me encuentro con mamás que desconocen la existencia de estos cojines.